Cheetos y Doritos hechos de petróleo… Eso dicen las "malas lenguas"

Cheetos y Doritos hechos de petróleo… Eso dicen las "malas lenguas"

Cheetos y Doritos hechos de petróleo… Eso dicen las "malas lenguas"


Hace unos días salió una noticia que nos dejó desconcertados:

Salió un video en la página de MSN donde dicen que los Cheetos y Doritos están hechos de petróleo. Hasta les prenden fuego y el público ve cómo se van consumiendo. ¿Será?

Es que en este mundo actual tan raro ya no se sabe realmente qué estás comiendo Hasta las verduras puede que no sean naturales, igual por los pesticidas. Y ni qué decir si realmente estás comiendo carne de res, de puerco, o en un descuido hasta de caballo.

Ni hablemos de la “guaguacoa”, dicen que siempre hay que llevar a tu perro, porque perro no come perro. Entonces, si se come la carnita es que sí es de res, ¡jaja!
Para qué mencionamos los embutidos, quesos, leche, crema, etc. Todo nos hace daño.

Pero eso sí, ves los puestos callejeros que desde las siete de la mañana hay fila para comerte unos ricos tacos de “suaperro”. La carne baila en una fiesta de aceite que igual es de carro. ¡Ah!, pero qué ricos saben.

Las “guajolotas”, tortas de tamal, tradición netamente mexicana.


Ni contar los refrescos y todas las bebidas enlatadas. Ahora resulta que por tomar jugos de frutas frescas, te puede subir la glucosa y volverte diabético. ¡Por amor de Dios!

Pero sí hay que tener mucho cuidado con lo que comemos. Casi toda la comida enlatada, embolsada o refrigerada contiene una serie de “conservadores” precisamente para eso: Para que se conserve durante mucho tiempo. Ya no es comida fresca.

En otro video de hace unas semanas se ve a dos personas asiáticas que pasan una placa de plásticos y al final salen los deliciosos fideos chinos. Tipo sopa Maruchan, la que le encanta a los jóvenes hoy en día, ¡mhhh!, delicia. Dicen que tarda cinco meses en que tu estómago los deseche.

O sea que igual y sin saber estamos comiendo plástico o petróleo. ¡Qué horror! Ya hasta el hambre se me quitó.

Imagen: Desmotivaciones.es

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